sábado, 21 de junio de 2014

El ideal novohispano y la Maravilla americana de Miguel Cabrera

Era la costumbre, durante la época del barroco y a raíz del Concilio de Trento, la exaltación de la religión católica como una manera de contrarrestar el protestantismo, ya que Martín Lutero proponía la supresión de imágenes y, por ende, fomentaba la suspensión de la creencia Mariana.

Miguel Cabrera nace en Oaxaca y llega a la ciudad de México en 1719. Es sin duda el pintor oficial de la imagen Guadalupana y fue reconocido como el más diestro copista de su época.

Se considera que Miguel Cabrera marcó un estilo estético en el arte plástico, en particular en la pintura barroca, la cual era muy contrastante entre luces y sombras, y la volvió una pintura más dulce, con colores cálidos. Además, en muy poco tiempo, logró una extensa producción artística con lienzos de grandes dimensiones.

Miguel Cabrera conocía muy bien la imagen de la Virgen de Guadalupe ya que hizo muchas copias de ella, pero fue el 30 de abril de 1751 cuando mas empeño puso en examinarla ya no como copista sino como perito en pintura, acompañado por su maestro José de Ibarra, por Juan Patricio Morlete Ruiz, Manuel Osorio, Francisco Antonio Vallejo, José de Alcíbar y José Ventura Arnaes, este grupo de renombrados pintores observó detenida y ampliamente la venerada imagen, sin el cristal que la protegía para juzgar según las reglas del arte de la pintura.

En el siglo XVIII, el arzobispo de México, José Manuel Rubio y Salinas, el Abad y los Prebendados de la Colegiata de Guadalupe enviaron a Roma una nueva petición para que la Santa Sede concediera la confirmación del Patronato, la misa y el oficio propio a la Virgen el 12 de diciembre, esta petición debía estar avalada no solo con testimonios abundantes de su culto, sino con pruebas materiales, científicas y racionales entorno a la naturaleza de la imagen.

El 24 de abril de 1754 el Papa Benedicto XIV concedió oficio propio a la aparición de la Sagrada imagen de la Virgen de Guadalupe y fue jurada patrona de la América Septentrional.

El juicio emitido por Cabrera, así como los pareceres de los otros pintores se encuentra en el libro Maravilla americana y conjunto de raras maravillas. Fue impresa en la ciudad de México en 1756 por la imprenta de la Compañía de Jesús establecida en el Colegio de San Idelfonso.

Los temas que trata el libro son los siguientes:

1. Duración de la imagen

La permanencia y durabilidad del lienzo. Hace 257 años que Miguel Cabrera observó el ayate. De 1531 a 1751 pasaron 220 años. Hasta 1647 no tenía vidriera la imagen.

2. De la tela o lienzo en que estaba pintada la imagen

La materia con que se elaboró: "tejido que sacaban los indios de unas palmas propias de este país, con las que labraban sus propias mantas".

En junio de 1946 el director del Instituto de Biología de la UNAM, Isaac Ochoterna, realizó análisis técnicos que certifican que la tela es de fibra de agave.

3. De la falta de aparejo en esta pintura

4. Tilma turquesa

5. Rayos dorados

 "La primera vez que logré verla me persuadí que estaba el oro sobrepuesto como si fuera en polvo, esto me pareció a la vista, pero noté lo incorporado que está el oro con la trama, parece que una misma cosa tejerla y dorarla".

El dorado en la pintura se puede aplicar usando pan de oro (hoja de oro) sobre bol (arcilla roja), adherido a la tela o a la tabla con cola animal o clara de huevo y bruñido con piedra de ágata. También se utiliza el polvo de oro aglutinado con un ligante y aplicado con pincel.

"Quiso la Soberana Princesa honrar en estos reinos el arte de la pintura, dejándonos a los pintores motivo de una santa vanidad en su peregrina pintura". p. 29. Miguel Cabrera



No hay comentarios:

Publicar un comentario