martes, 3 de junio de 2014

La fórmula moderna de la pintura de óleo

En la actualidad, cualquier tubo de pintura contiene un pigmento, una base líquida o vehículo, un humectante, un espesante, un dispersante (que facilita la mezcla entre el pigmento y el vehículo), un preservante, un funguicida y agua. En este coctel, el pigmento representa solo el 10% de los componentes para los colores oscuros y el 50% para los claros. El resto son excipientes.

En los acrílicos, el vehículo es una solución polimérica, y en los óleos es aceite de linaza. En la antiguedad se usaba goma arábiga, obtenida de la resina de las acacias de Senegal. Actualmente, Sudán y Chad proveen el 85% de la goma arábiga mundial, brillante y transparente como el azúcar (está compuesta por polisacáridos y calcio). Los recientes conflictos bélicos en la zona han comprometido estas exportaciones, lo que duplicó el precio de la goma y encareció las buenas acuarelas.

El humectante sirve para retardar el tiempo de secado. Antiguamente se usaba la melaza de maíz o la miel, aunque ésta siempre costó catorce veces más. Hoy en día se utiliza la glicerina.

Como espesantes se emplean sustancias inertes que le den más cuerpo al preparado. Los preservantes y funguicidas sirven para que la pintura no sea atacada por hongos, tanto en el tubo como en la obra. Algunos artistas usaron alcohol o trementina como funguicida y secante. El acuarelista Paul Sandby solía aplicar gin a estos efectos con el sistema, un chorrito en la paleta, un traguito para mí. Incluso algunos suponen que la locura de Van Gogh se debía a que, como pintaba al aire libre, cada tanto tomaba un traguito de trementina para entrar en calor cuando sentía frío.

Finalmente el agua aporta humedad al tubito

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